
Cuando vienes a mí pequeño,
barquito de papel a la deriva de tus aguas quebradas,
querría encontrar la palabra, contarte que un hombre
ha de tener forzosamente momentos
en que se sentirá débil, tendrá miedo,
se creerá perdido en medio de un oleaje
que rompe contra él con una fuerza inusitada,
cargada de violencia...
Baten contra ti las iras de las aguas bravas,
pero sabe que no barquito de papel
pero roca eres, alta, orgullosa, incierta,
eternamente erguida ante la furia de las olas...
Quisiera decirte que es la
esencia pura de la vida estar vivo,
y sentir en un extremo u otro de la cuerda
que no podemos más, para luego
saborear una felicidad efímera.
Cuando vienes a mí pequeño,
querría encontrar la palabra
que haga asomar luna y estrellas en tu noche
que rompa los hielos de tu alma,
que ahonde en los fríos de tu invierno...
Pero huye la palabra en las alas del crepúsculo
que te envuelve,
la hace yerma el salitre del negro mar
que amortaja tus caminos...
Mejor destejer la palabra, y tejer con sus letras
sonidos, risas, soles, lunas y estrellas.
AVALON
8 comentarios:
¡Que hermoso poema!, creo que con este blog me voy a volver más sensible, jejeje.
¡Saludos!
Jajajaja..La sensibilidad nunca está de más, SCD. Es cierto que acentúa el dolor que nos provocan determinadas circunstancias, pero también acentúa la felicidad que deviene de los buenos momentos. Y eso es bueno...
Un saludo muy cordial.
Muy conmovedor, me da la impresión que el frágil barco de papel va a luchar aunque esté en el fondo del mar. ¡Muy Bien!
Todos somos frágiles barquitos de papel en algún momento de nuestra vida, Freddy, y en alguno de ellos nos vemos hundidos en el fondo del mar. Pero siempre hay algo o alguien dispuesto a hundir su mano en al agua para sacarnos a flote, por suerte.
Un cordial saludo.
Puede que sí, que seamos barquitos de papel navegando por el universo. Estamos escritos y nos han lanzado al mar de aire y agua; así vamos, hasta que la humedad nos imbuye y al hundirnos nos hacemos Todo.
Bello poema Quimera...
como siempre encantadoras palabras!... siempre me gusta pasar por las mañanas por aqui, hasta siento aromas a flores,a mar,a lunas de quezo,a vino y noches de fantasia!
saludos
Le has dado una nueva dimensión a este poema, Miguel, haciendo trascender a un plano superior esa singladura por aguas internas que se planteaba en él. Es realmente hermosa tu metáfora...
Saludos.
Hay tanta vida en las calle, Abandré, tantos colores, sonidos, olores, tanta gente diversa que pasa cada cual con su historia en la mochila... Gracias por pasear por esta, un cordial saludo.
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