domingo, 18 de febrero de 2007

BOSQUE


Llueve sobre el bosque. Es de uno de esos días de otoño grises, plomizos, en que los cielos, como plañideros, lloran la pena de los hombres para que a ellos no se les sequen las lágrimas, y tengan suficientes cuando lleguen los días soleados. Sobre la quieta superficie de un lago caen hebras de lluvia que, como finos dedos, teclean en el piano del lago la canción del agua, y hacen el acompañamiento de percusión golpeando rítmicamente las tejas de la casita que se asoma al lago. El viento, alocado, embiste las oquedades de los troncos, y suena la voz profunda y grave de la tuba. Manos son las ramas de los árboles, que acarician como a cuerdas de guitarra los finos hilos de lluvia, y plaquetas de xilofón las briznas de hierba sobre la que ésta tintinea alegremente.


La lluvia es música, y el bosque la interpreta. Nadie lo ve, porque los humanos, para resguardarse de ella, suelen esconderse en sus cubículos, pero el bosque se llena de vida, de olores y de magia cuando llueve. Y en esos momentos todos los seres mágicos que allí habitan aprovechan para salir de sus escondrijos y bailarla, formando alegres corrillos: las hadas, los duendes, los gnomos, los elfos... Es la lluvia quien provoca ese baile, su música, que invita irresistiblemente a danzar, a empaparse de sonidos, de sensaciones, de olor a tierra mojada, a hierba húmeda, de agua que da la vida... Todos los sentidos participan del espectáculo de la lluvia en el bosque impregnándose de esa vida. Y todos los seres del bosque. Todos…menos una pequeña hada, la más pequeña de todas, que aprovecha la distracción de sus hermanas para buscar unos besos de amanecer. Los dejó una noche olvidados en el bosque un gallardo caballero al que, escondida entre los arbustos, vio cruzar el sendero a lomos de su brioso caballo. . Mientras cabalgaba por aquel sendero, el joven, con expresión absorta, murmuraba para sí mismo algo relativo a aquellos besos, y el hada lo oyó. Curiosa, como todas las hadas, se propuso encontrarlos y saber cómo eran, pero tan escondidos debían de estar que no lo había conseguido aún. Unos besos de amanecer deben de ser tan frágiles, tan delicados, que podrían quebrarse al menor roce, y por ello los ha estado buscando con precaución, levantando cada hoja del suelo con infinito cuidado. Pero hay tantas que lo tapizan…


Esta noche el viento sopla con fuerza, levantando la hojarasca y jugueteando con ella. El hada, andando de puntillas con mucho cuidado, continúa buscándolos, y de repente, al pie de un árbol, las hojitas que acaba de llevarse el alocado aire dejan al descubierto aquellos besos de amanecer. Con el corazón palpitando se sienta sobre la mullida hierba del bosque, los coloca con suma delicadeza en las palmas de sus manos y contempla fascinada cómo poco a poco va saliendo el sol de entre esos besos como de entre nubes, bañándola en su luz. Mientras, allá en la lejanía, ajenos a todo, hadas, duendes, gnomos y elfos bailan en corrillo bajo la lluvia, al compás de la canción del agua, cantan, ríen… La magia envuelve los bosques, y entre sus brumas todo puede suceder.


AVALON

6 comentarios:

Miguel dijo...

Este domingo de bosque... tranportado por tu magia hacia los rincones que no son de ensueño, sólo una realidad escondida en el asfalto, en las luces borrachas de comodidad que llaman como fantasmas para atrapar la mirada que necesita "ver".

Calle Quimera dijo...

Un enamorado de la naturaleza como tú sabe muy bien que la magia existe en el bosque, en la lluvia, en los lagos... Que quizás solo hay que salir al bosque un día de lluvia, mirar bien y quizás...

Un saludo, y bienvenido a Calle Quimera.

Mundo Paralelo dijo...

¡El uso del lenguaje es tan fantástico que me encanta.!

Calle Quimera dijo...

Gracias, Freddy, y más proviniendo de alguien que lo maneja con tanta agilidad.

Un saludo.

SCD dijo...

¡¡¡Hermoso!!!, que bueno que vine a parar por estos lares, te estaré visitando(claro, si quieres).

Saludos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Calle Quimera dijo...

Gracias, SCD. Estaremos encantados de verte por esta Calle, por supuesto.

Un saludo.