domingo, 15 de abril de 2007

UN HOMBRE SIENTE

Un hombre siente, y escribe esto:

AMOR, SI FUERAS AIRE Y RESPIRARTE

Y si fueras, Amor, vino y beberte.
Si fueras sombra para no perderte.
O si fueras camino y caminarte.
Amor, fueras cantar para cantarte.
Fueras hilo en mis manos y tejerte.
Que mi alimento fueras y comerte.
Si fueras tierra, Amor, para labrarte.
Si fueras para más que para amarte:
Amor, Amor, Amor, si fueras muerte.




Pero las entrañas de este mismo hombre sangran esto otro:


LA HORA QUE HIZO TEMBLAR AL MUNDO


Cuando se dieron cuenta ya era tarde:
irremisiblemente se acercaba.

Al principio hubo varias opiniones.
No faltaron los radicales
que pretendían acabar con todo
aunque fuera tomando medidas extremadas.
Otros optaron por la indiferencia.
Los más se dividieron en comités profundos.

No obstante, se acercaba
sobre seguro paso irremediable.

Yo me puse a cantar entusiasmado.

Muchos salieron, sordos y terribles, a cerrar los caminos,
a envenenar los ríos,
a interrumpir los arcos de los puentes,
a inventarse murallas.
Los demás se quedaron cavando las trincheras,
armando barricadas,
decretando las leyes marciales más terribles.

Yo seguía cantando cada vez más alegre.

No hubo modo posible:
inútil todo:
nada le detuvo.

Cundió el pánico entonces,
cundió la indignación y el heroísmo:
algunos sucumbieron en la lucha
víctimas de cuestiones sumamente biliares
y de graves asuntos oficiosos.

Y cuando al fin llegó
la población entera dio de gritos:
la mayoría se arrancó los ojos con los codos.
Entre la confusión
muchos murieron tumultuariamente.
Los más desesperados llegaron al suicidio.
Por no hablar de los otros:
aquellos que en la tribulación atormentados
les cortaron los órganos genitales al hijo y a la hermana.
Fueron cosas tremendas.

Yo seguía cantando pleno de paz y júbilo.

Se acercó a mi guitarra.
Sonrió.
Hizo sonar las cuerdas dulcemente.
Metió una mano dentro de mi pecho
y acarició mi corazón alegre como a un perro.
Me dijo no cien veces con acento infantil.
Y se alejó con una gran sonrisa,
por sobre la catástrofe y los muertos,
por sobre los heridos y las ruinas,
por sobre la humazón y los escombros,
por sobre mi guitarra destrozada,
mi corazón colgando pecho afuera
y mi espérame espérame.

Se alejó irremediablemente en su sonrisa
hacia quién sabe dónde.

Lo peor de la tragedia
es que toda esta historia son mentiras.

¿Por qué...?


El hombre que sintió y sangró estas palabras y estos sentimientos fue Manuel José Arce, poeta y dramaturgo guatemalteco nacido en Ciudad de Guatemala en 1935, una de las voces más importantes de la cultura de este país. Fundamentalmente poeta, cultivó también con éxito el teatro. La intensidad y la profundidad de su obra lo llevaron a obtener importantes premios centroamericanos. En la década de los ochenta debió exiliarse en Francia por las constantes amenazas por parte del régimen de Lucas García. Desde allí escribió unos duros poemas en contra del gobierno de Guatemala, publicados después de su muerte en el exilio, en 1985 en Francia.

Hoy nuestro saludo más cordial va dirigido a nuestros amigos guatemaltecos: Abandré, SCD y Freddy.

CALLE QUIMERA

18 comentarios:

mi despertar dijo...

Soy la primera

Hoy estás lleno de ideas distintas, hay magia en tus escritos y mucho de quimera

SCD dijo...

La distintas situaciones de la vida hacen florecer variedad de sentimientos y Manuel José Arce sabía exteriorizarlos de una forma magistral.
Me pregunto; ¿en donde te enterarías de su existencia?... :-)
Gracias por el saludo compañeros.
Etinarcadia, Avalón... un abrazo!!!!!

Abandré dijo...

Emociona leer a un poeta de mi tierra, gracias Calle quimera por el post! un abrazo sincero a los dos, Avalon,Etinarcadia! =)
* Manuel Arce es un gran poeta, porque aun vive, para muestra un boton * hasta pronto compañer@s!

Calle Quimera dijo...

Gracias por tus palabras, Mucha. Sientan mejor aún procediendo de alguien que proyecta tanta magia en sus escritos.

Un beso.

Calle Quimera dijo...

SCD, la antologías de poetas son milagrosas.. ;-) La lectura de los poemas de Arce no deja indiferentes, y más aún después de conocer los hitos que marcaron su vida. Es realmente doloroso que alguien capaz de sentir de una manera tan bella como lo expresa en ese poema de amor tuviese que vivir circunstancias que despertaran tanto dolor como hay en el segundo poema.

Pensamos que traer a Arce a esta calle por donde transitan habitualmente tres amigos guatemaltecos era una forma de demostraros nuestro afecto.

Un abrazo de los dos. Bueno, uno de cada uno.. ;-)

Calle Quimera dijo...

Qué bien que te haya gustado, Abandré.. Realmente, sigue vivo, los clásicos nunca mueren y no hay duda de que Arce tiene madera de clásico.

Un abrazo muy caluroso para ti, mano.. ¿No lo decís así allí, "mano"..? :-)

Miguel dijo...

Uff Quimera, tremendo... Va más allá de todo lo que se pueda decir.

Un abrazo

MentesSueltas dijo...

Hermoso, muy buena idea compartir las letras de escritores, para sentir como ellos y conocerlos.

Dejo un abrazo desde Buenos Aires.
MentesSueltas

Mundo Paralelo dijo...

Calle Quimera
menudo tributo has dado a nuestra tierra, que auque lejana, vive, sangra y siente.

nadaquedemostrar dijo...

...un blog que pueda servir de nexo de culturas, países y sensibilidades.

Un placer, como siempre.

Calle Quimera dijo...

Muchas gracias, Miguel; desde luego, poco se puede decir después de escuchar el amor y el dolor de Arce. Solo sentirlo.

Un abrazo.

Calle Quimera dijo...

Es algo que hacemos alguna que otra vez, Mentessueltas, traer a estas páginas las palabras de algunos autores que nos llegan al corazón por una u otra causa, y compartirlas.

Un abrazo que se nos va para Buenos Aires, en tu búsqueda.

Calle Quimera dijo...

Vosotros, Abandré, SCD y tú, cada uno a vuestra manera, habéis hecho que vuestra tierra se acerque, Freddy.

Estos poemas, lo que implican, era efectivamente nuestro tributo a ella, la expresión de nuestro deseo de que un día deje de sangrar y solo viva sienta, y nuestra manera de manifestaros nuestro afecto después de estos meses de contacto con vosotros.

Un fuerte abrazo.

Calle Quimera dijo...

Es lo mejor que tiene un blog, Nada, que rompe fronteras y distancias, y que hace ver que al fin y al cabo tras ellas solo hay personas que en lo fundamental no nos diferenciamos en nada. Al fin y a la postre, son las mismas cosas las que hacen latir los corazones de unas y otras.

Un abrazo.

Ana R dijo...

TENGO GANAS DE UN POCO DE ENTUSIASMO

Tengo ganas de un poco de entusiasmo
que no siento hace tiempo.
No sé por qué no sabe a nada vivo
ni el mes, ni la avenida, ni la luz, ni el orgasmo.
En realidad también tengo la culpa
y me declaro honestamente reo de una gris negligencia
que por todo mi cuerpo se pasea
y que de todo mi fervor disfruta.

Pero, además, declaro
que han entrado en mis días muchas gentes
armadas de agresivas pasividades turbias
y han saqueado mis horas una a una
hasta dejarme sólo esta inopia profunda.

Han tomado mis sueños,
mis molares,
mis palabras usuales
y mis vísceras.
Con mis ideas han envuelto carne
y ropa sucia con mi vida íntima.

Protesto.
Yo protesto.

Tengo ganas de un poco
de entusiasmo tardío y trasnochado,
del estricto, del justo y necesario
para morir mi almuerzo.



Me impactó la primera vez que leí a este poeta excelso...Luego, durante mi vida le he releido...

Magnífico tu post de hoy.

Un abrazo

Calle Quimera dijo...

Mil gracias por tu espléndida aportación a este post, Ana R. A través de tu aporte, el mismo Arce responde en parte a la pregunta que se formulaba como final del artículo.

Un beso.

Moony dijo...

Impresionante... no lo había leído nunca y me ha dejado... sin palabras.
Voy a buscar más cosas suyas.

Gracias, Quimera.

Calle Quimera dijo...

Es un autor que impacta, Moony. En realidad, el acercarse a él al verlo figurar en una antología de poetas de habla hispana fue sobre todo por simpatía con nuestros amigos guatemaltecos, por saber cómo eran las palabras de alguien de su misma tierra. Y fue todo un descubrimiento... Anímate a leerlo, no te defraudará.

Un beso.