martes, 23 de junio de 2009

UN MILAGRO


La Taberna del Irlandés está vacía. Hoy no hay piratas tuertos ni capitanes cojos que vendan mapas antiguos que llevan fuera del mundo real, no hay payasos que hayan de pintar sonrisas falsas en sus caras blancas porque vendieron las suyas, las de verdad, ni droides llorando lágrimas de aceite porque jamás serán humanos. Dolor no se emborracha con el tabernero, Soledad y sus hermanas no se apoyan en el respaldo de la silla de cada parroquiano, Nostalgia y Desamor no se besan semiocultos por las penumbras de la mesa alejada que suelen ocupar. El violinista no arranca acordes a su viejo violín, ni el hombre blues a su saxo. No hay humo, música, risas, ni conversaciones. Solo las paredes desvencijadas de madera, los desgastados adornos colgados de ellas… La calle y la noche están como desnudas, sin magia.

Aún tienen que llegar Etinarcadia y el ángel de bata blanca. Íbamos a hablar de sueños, queríamos preguntar a quienes transitan la Calle por los suyos… Pero no sé qué decirles; la encarnación de uno de los míos más queridos, Vicente Ferrer, desapareció hace unos días, y se me han pasado las ganas de charlar sobre sueños. Sí, definitivamente se ha ido la magia.

Sentada, la cabeza apoyada en los brazos, que descansan sobre una de las mesas, entre los párpados vencidos por la somnolencia que me aqueja hace rato, alcanzo a ver en una de las paredes un cartel que no estaba allí antes: «Espera un milagro». Y se me escapa una sonrisa triste… “El que esperaba no ha llegado, Vicente, no pudiste superar la embolia sufrida hace tres meses. Se ve que ni los sueños pueden…”, murmuro. Creo que frente a mí se ha sentado un hombre sumamente delgado, viejo, arrugado, la mirada tan afilada como su nariz aguileña, pero no estoy segura. Tampoco importa…

- Te regalo ese cartel, ya no lo necesito. Lo que esa frase significa en realidad es que no hay que milagros, que hay que salir a buscarlos, aunque sean locuras. Si lo intentas con ahínco, muchas veces ocurren. He tenido ocasiones de comprobarlo- sonríe.

- Es fácil decirlo… - replico, sin saber muy bien si realmente estoy hablando con alguien.

- Soy barcelonés, ya lo sabes, con 16 años me alistaron en la Quinta del Biberón y combatí en una de la contiendas más sangrientas de la Guerra Civil: la batalla del Ebro. ¿Sabes lo que es no dejarse matar y no matar a nadie en las entrañas de un infierno?

- Un milagro…

- Yo lo hice. Disparaba al cielo, no quería quitar la vida a nadie. Y sobreviví. Allí aprendí lo que es el sufrimiento humano, y poco después que la paz no solo es la ausencia de conflictos sino también la lucha contra la discriminación, el dolor y la pobreza. Una quimera, ya lo sé, pero tras la guerra decidí dedicar mi vida a esa lucha. Me atrajo la Compañía de Jesús , la imagen de heroicidad, sabiduría, grandes ideales y lucha por un mundo mejor que en esos momentos veía en ella.

Sonreí y sonrió, aunque ninguno de los dos apostilló nada.

- Así que dejé mis estudios de Derecho e ingresé en la orden -continuó- A petición mía me enviaron a la India como misionero para completar mi formación espiritual.

- Con oraciones no se salva a nadie de la pobreza.


- Es justo lo que pensé cuando llegué a mi destino, Mammadh, pequeña localidad al norte de Bombay. El infierno sobre la tierra… Cuando empecé a pasear por las calles comidas de miseria supe que yo no había llegado hasta allí para orar, ver y callar, y elevar la estadística de bautizos. Nunca les hablaba de Dios, había otras prioridades. Una dama católica me cedió un terreno, y empecé a construir en él una escuela, con mis propias manos. Después vino un hospital, luego pozos…

- Je.. Pues se debieron de poner contentos en la Compañía de Jesús. Un misionero “progre” que en vez de evangelizar se dedica a la albañilería.

Una sonrisa pícara pareció borrarle años de encima.

-Si solo hubiera sido eso… También me dediqué al teatro, a la sicología, a la economía…

- Cuéntame eso…

- Lo más difícil era que el pueblo entendiese que solo a través del trabajo y la solidaridad se podría salir de la miseria extrema en que se hallaban. Así que emprendimos una campaña de concienciación por las aldeas, a través de un montaje teatral. La obra se titulaba EL MILAGRO DE DAR.

Entre el auditorio se invitaba a diez campesinos a subir al estrado. Yo les preguntaba:

-¿Tú que necesitas?

Uno decía:

-Agua.

El otro:

-Un pozo.

El problema era el mismo. Yo cogía una rama de un árbol y se la entregaba al primero.

-Toma, supón que esto son diez mil rupias. Imagínate ahora que con este dinero has podido cavar el pozo, tienes agua, puedes regar y asegurar una buena cosecha... ¿Qué es lo que haces ahora?

-Pues lo pagaré. Pagaré lo que debo.

-Y ¿qué me pagarás?

-El doble.

-No -lo atajaba-, yo no quiero el doble. Quiero sólo lo que has recibido, no quiero más.

Acto seguido, pasaba la rama al siguiente y repetía la secuencia, y así hasta el décimo. Al final preguntaba al público:

-Bueno, ahora haced cuentas. ¿Con cuánto dinero hemos empezado?

Y todos a uno respondían:

-Diez mil rupias.

-Pero ¿cuántos pozos hemos excavado con diez mil rupias?

-¡Diez pozos!

-¿Lo habéis comprendido?

-¡Sí! - gritaban.

-O sea, que ahora se han cavado diez pozos y tengo el dinero en mis manos.

Supongamos que el tercero no lo hubiese devuelto, porque es egoísta, ¿qué hubiera pasado? Que los tres primeros tendrían el pozo y los siete restantes, muertos de hambre, hubieran tenido que emigrar.

Pero todos han cumplido su compromiso, han sido solidarios. Y como por arte de magia, todos tienen su pozo. Éste es el milagro de dar. Para ser rico hay que dar.

- El milagro de dar… Yo soy de Letras puras, pero toda la impresión es de que con un sistema así se terminaría con la pobreza en el mundo.

- Terminar con la pobreza no es una utopía, poco más tarde demostré que es posible, y en la zona más pobre de la India, Anantapur. No creas que son imaginaciones mías, hay por ahí artículos escritos por economistas que lo confirman- sonríe, guiñándome un ojo- Lo que sí es una utopía es que determinada altas instancias den facilidades para eso…

- ¿Qué ocurrió?

- Mis métodos se extendieron por muchas aldeas, y empezaron a no gustar. Las autoridades locales me consideraban demasiado popular y poderoso y quisieron echarme, la Compañía de Jesús me quiso atar corto y reconducir… Y al fin me llegó la orden de expulsión. Pero de nuevo ocurrió el milagro. Miles de personas, entre ellas un grupo de intelectuales, políticos y líderes religiosos se manifestaban periódicamente en Bombay en contra de aquella decisión, y el alboroto traspasó fronteras. ¡Hasta fui propuesto para Premio Nobel! Al final, Indira Gandhi dijo la última palabra, un telegrama suyo leído ante más de 30.000 manifestantes zanjó la cuestión: «El padre Ferrer marchará al extranjero para pasar unas cortas vacaciones pero será bienvenido a su vuelta».

Tuve que irme, pero regresé al año siguiente. Eso sí, en ningún estado me permitieron quedarme sus gobernadores, solo el de Andhra Pradesh, una de las zonas paupérrimas de la India, me admitió.

- Supongo que esperando que el desánimo te hiciera regresar por donde habías venido.

- Poco me conocían… Me instalé en Anantapur, la tierra más pobre de aquella región, donde la escasez de agua llegaba casi a la desertización y la sanidad y la educación eran prácticamente inexistente. A los tres días de llegar junto con seis voluntarios incondicionales, una organización protestante nos cedió una casa a medio construir y vacía. De una de sus paredes colgaba ese cartel que te he dejado en la Taberna, “Espera un milagro”, y decidí no aguardar, sino ir en su busca.

- ¿Cómo encara uno, sin más medios humanos que seis idealistas, a dos millones de “intocables”, de pobres entre los pobres, cómo se les saca de un hambre y una marginación seculares?

- Siendo uno de esos dos millones, viviendo toda mi vida en el mismo barrio pobre que ellos, en una casa como las demás, trabajando con ellos, respetando sus costumbres, opiniones, y a sus dioses, sin intentar imponer el propio.

- ¡¿Un misionero jesuita que no catequiza y admite ídolos?! ¡Pero eso es la revolución!

- No solo eso, también emprendí una planificación familiar seria - añade, guiñándome un ojo con picardía- Era absolutamente necesaria si quería erradicar la extrema pobreza que les afligía.

- Pero eso choca con los postulados de la Iglesia…

- Yo soy hombre de profundas convicciones religiosas, Avalon. Mi primer punto de apoyo inquebrantable, fijo como una roca, es la convicción de que Dios es. Y si Dios es, entonces ya todo está hecho. Ya no tienes que preocuparte de nada. Después está la providencia. Pero a la providencia hay que ayudarla. Para que mi misión fuera universal en una zona con gentes de todas las creencias y consiguiera su objetivo de erradicar la pobreza y el hambre no podía tener un cariz religioso.

- ¿Cómo reaccionó la Compañía de Jesús?

- Bueno, lo puedes imaginar… Terminé colgando los hábitos, y casándome con Anna, periodista inglesa que cubría las manifestaciones de Bombay y que desde esa época se convirtió en mi mayor apoyo. Con ella creé el RDT (Rural Development Trust o Consorcio para el Desarrollo Rural), según los periodistas el instrumento con el que se puso en marcha la mayor transformación que se recuerda en un estado indio a manos de una organización no gubernamental. Y en 1996 vio la luz la Fundación Vicente Ferrer, que lleva apadrinados ya más de 135.000 niños- sonríe con orgullo.

- Así pues, conseguiste el milagro…

- Salí a buscarlo fuera de las paredes de aquella casa medio en ruinas que me cedieron, sí, y hoy ese milagro tiene cifras: más de 2,5 millones de personas de 1.874 pueblos del distrito de Anantapur, que se acerca a los cuatro millones de habitantes, se benefician de los proyectos de RDT y la FVF. A lo largo de estos años se han construido 39.000 viviendas para las familias más desfavorecidas, tres hospitales generales, un centro de planificación familiar, un centro para enfermos terminales de sida y 14 clínicas rurales, 1.696 escuelas y 120 bibliotecas que educan a 158.000 alumnos de primaria y secundaria. Y luego están los centros especiales para invidentes, sordos, discapacitados psíquicos; un total de 1.300 ‘shangams’ acogen a 15.600 personas con distintas discapacidades, que cuentan además con 18 escuelas residenciales.

También hemos sacado agua de donde no había: miles de pozos afloran por todo el distrito y casi 2.300 embalses de distintos tamaños consiguen dos y hasta tres cosechas por año gracias a los casi tres millones de árboles frutales plantados. Además, más de 70.000 mujeres se han unido en más de cuatro mil asociaciones para que puedan participar activamente en cualquier aspecto de su vida o de la vida de su comunidad con los mismos derechos del hombre.


- Pero el verdadero milagro no es darles la oportunidad de disponer de bienes tan básicos como el agua o la sanidad, de comer, tener un trabajo digno y una vivienda, algo impensable para la casta de los intocables, que sus hijos tengan la educación que ellos no recibieron… El milagro es haberles dado la oportunidad de ser, haberles devuelto la dignidad a que todos los hombres tiene derecho.

- Así es, tienen ese derecho. Yo no pretendo más que lo que pretendo, Avalon. La locura siempre estuvo dentro de mí. Para restaurar esa dignidad necesitamos hacer más casas, construir más escuelas y hospitales, ayudar a más y más seres humanos que saben que somos su esperanza. Esto es soñar, pues sí; esto es esperar un milagro, pues también. La providencia nunca nos dará la espalda.

- ¿Qué va a pasar ahora…? ¿Cuál es el futuro de tu sueño, de tu milagro?

- La Fundación Vicente Ferrer no se acaba con Vicente Ferrer, solo ha empezado con él. El futuro es que el mundo sea mejor. Mi mujer y mis hijos se encargarán de continúe mi quimera. Mi realidad.

- ¿Por qué has venido a la Taberna, Vicente?

- Para traeros este cartel, para explicarte qué significa “esperar un milagro”, que la locura es necesaria, la esperanza imprescindible, la revolución posible, los sueños realizables, y que los milagros existen. ¿No es acaso uno el estar yo aquí hoy? - sonríe.

Dirijo la vista hacia el cartel; aun en medio de la oscuridad la frase se distingue con claridad absoluta. Miro al frente, pero ya no hay nadie. Probablemente nunca lo ha habido, pero ese letrero sigue ahí… Etinarcadia y el ángel de bata blanca se acercan, oigo sus pasos. Íbamos a hablar de sueños, ahora puedo participar en esa conversación.

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Vicente se ha ido, pero su sueño sigue vivo. Tú, que nos lees y crees en los sueños, puedes contribuir a demostrar que hacerlos realidad es posible apadrinando a uno de los millones de niños que aún viven en la mayor de las indigencias por 18 euros al mes. Para ti, esa cantidad no significa nada, para ellos es todo, es su futuro y el de su familia.

https://www.fundacionvicenteferrer.org/esp/home.php?s=61

22 comentarios:

Wara dijo...

A veces, los milagros sólo esperan que los encontremos. A veces, algunas personas nacen con la estrella del milagro en su interior y por dónde van, lo comparten.

Un abrazo, Quimera.

Adolfo Payés dijo...

Hermoso y muy sentido tu homenaje..

saludos fraternos con cariño
un abrazo
besos

El peletero dijo...

¿Recuerdas que decíamos que hablando de fontanería, de cocina o de cualquier otra cosa se hablaba de amor sin citarlo? Eso hacía Vicente que no hablando de Dios hablaba de Él constantemente. Hablaba de pozos y de agua que viene a ser exactamente lo mismo.

Saludos

fgiucich dijo...

Una obra extraordinaria relatada con la maestrìa de tus letras. Emocionante!!! Abrazos.

Amaya dijo...

El sueño de Vicente Ferrer, su realidad nacida del trabajo..no termina en él, su testigo sigue aquí, sigue alli..y está en nosotros

Un fuerte abrazo Avalon, Etinarcadia

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Ferrer ha sido el auténtico misionero de para todos y por nada...afortunadamente quedan bstantes en este mundo..personas totalmente desinteresadas y entregadas...le brindas un bonito homenaje..un abrazo para ti

el mercader dijo...

Quien mejor que EL para protagonizar este blog. Para mi simboliza muchas cosas. Nadie mejor que el para hablar de los sueños. Y nadie mejor que el, para demostrar que los sueños son posibles. Leyendo vuestro escrito, son muchas las sensaciones. Y detras de su sueño hay muchas percepciones, mucha apuesta, mucha valentia, mucha renuncia, mucho valor, mucha generosidad.... Pero me quedo con el comienzo. Cuando llego, vió lo que existia y decidió rebelarse, y que su rebeldia no fuese esteril. Y los ideales se vuelven sueños y los sueños ideales y ambos confluyen en ideas y estas derivan ante proyectos. Y una lección que aprender, observar, y no ser indiferente frente a lo que nos rodea. Y el gran sueño es que, aunque sea un instante o un milimetro, tras nuestro paso el mundo sea algo diferente. Y el gran sueño es que se sumen los sueños, se agreguen los soñadores, hombro con hombro, mano con mano. Y si miramos al mundo juntos, quizas nos movamos juntos. Y si compartimos los sueños, quizas luchemos juntos.Y la atberna es un buen sitio. No solo para contar sueños sino para escucharlos. Y quizas nos nazca una idea y nos pongamos en marcha. y quizas juntemos los hombros. Y caminemos juntos. Y quizas no cambiemos el mundo, pero seguro que sera algo diferente. Quizas para muchos, o quizas solo para uno. Pero sera igual de diferente. Iniciemos una rebeldia contra la indiferencia, ese es mi sueño.
Gracias a los dos, queridos amigos. Gracias por traer a vuestro blog un sueño posible que tras su ejemplo demuestra que soñar es posible.

Kim Basinguer dijo...

Los milagros, son eso, personas que ponen su corazón a la disposición de otros, sin esperar nada a cambio.
Y a Dios,se le encuentra en las obras buenas.

Kim Basinguer dijo...

Los milagros, son eso, personas que ponen su corazón a la disposición de otros, sin esperar nada a cambio.
Y a Dios,se le encuentra en las obras buenas.

El antifaz dijo...

No basta con soñar un mundo mejor, no basta con pensarlo, planearlo, diseñarlo y saberlo cierto; hay que hacerlo.
Vicente lo hace.
Besos.

azul dijo...

Muy bueno todo lo que has explicado ...muchisimas gracias, es una lección de amor que deberian leer muchos de las iglesias ...respeto...ayuda...

Estupendo, yo ya hace años que colaboro con la fundación ...aunque a veces uno se quite de pagar ciertas cosas o de comprar otras ,hay cosas que uno cree que no debe dejar de pagar...por poco que haga, algo hago ...

Un saludo y gracias

azul dijo...

Muy bueno todo lo que has explicado ...muchisimas gracias, es una lección de amor que deberian leer muchos de las iglesias ...respeto...ayuda...

Estupendo, yo ya hace años que colaboro con la fundación ...aunque a veces uno se quite de pagar ciertas cosas o de comprar otras ,hay cosas que uno cree que no debe dejar de pagar...por poco que haga, algo hago ...

Un saludo y gracias

Prometeo dijo...

Grandes personas que se van, gente especial, unica, irrepetible y, con su marcha, aunque no queramos, todo cambia, todo muta...es una pena pero la vida es asi y asi continuaremos. Es el milagro de la vida y del amor que florece entre rocas y espinos...un fuerte abarzo.

Averiada dijo...

Una conversación mágica querida Avalon.
Para que los milagros existan hace falta mucho más que fe, hace falta predisposición y hacer más que decir. Practicar más que predicar. Y eso hizo Vicente Ferrer, demostró su fe dando forma a los milagros que hoy son sólidos hechos.
Precioso homenaje a este gran hombre.
Un beso para los dos, mejor, para los tres.. ;-)

AnaR dijo...

Creo que lo mejor que hizo este hombre, sin por supuesto menoscabar su obra, es que llevó la esperanza a una casta condenada al desprecio de sus congéneres.Y eso es algo loabl.Su obra continuará, pues su hijo y sucesor vivio con él y en él esta maravillosa fundación que es todo un ejemplo d humanidad.

Un abrazo

Fede dijo...

Queridos amigos,
Por razones de trabajo he tenido la oportunidad de tropezar por esos países lejanos de Extremo Oriente con algunos Vicente Ferrer anónimos que aparentemente de espaldas a las prelaturas, las basílicas y las novenas han entendido que su fe sólo tenía sentido en la medida en que se transformara en gestos de redención hacia los más desfavorecidos

ElPoeta dijo...

Disculpad si por una vez paso por este espacio sin comentar el contenido de la entrada, pero quiero avisar a todos mis amigos de que he publicado la entrada número 200 de mi blog y me tomo un descanso, no sin antes agradecer todo el cariño y compañía que siempre me dais. Un abrazo y un beso con cariño,
V.

Trini dijo...

Gracias a ti, Avalon, he conocido más sobre la obra, el milagro, de Vicente Ferrer. Lástima que hombres como él sean tan escasos...


Abrazos

La Gata Coqueta dijo...

YO SÓLO PIDIRIA UNA COSA...

QUE TODO LO QUE EL COMENZÓ NO SE PIERDA JAMAS Y QUE SUS HIJOS SIGAN LA LECCIÓN DE SU PADRE Y CONTINUEN DANDO ACOJIDA A TODO AQUEL QUE LO NECESITE, QUE POR DESGRACIA SON BASTANTES.

YA NO VOY HACER MÁS COMENTARIOS, LUEGO DE ESTA ENTRADA QUE HAS PUESTO YA NO HAY MÁS QUE DECIR AL RESPECTO.

SE MURIÓ EL HOMBRE PERO NOS HA DEJADO UNA GRAN OBRA DE CORAJE Y VALOR HUMANITARIO IRREPETIBLE...

YO SOLAMENTE TE DEJO UN ABRAZO Y TE REGALO UNA SONRISA PARA QUE LA ALEGRÍA TE ACOMPAÑE DURANTE LA SEMANA Y TODO EL TIEMPO QUE SEA POSIBLE.

MUAKKKKKKKKKKK

Durrell dijo...

A la tristeza de perder un gran hombre como Vicente Ferrer, sigue la convicción y la esperanza de que hay muchos más que están y vendrán como él a intentar mejorar este mundo. Son ellos los que nos devuelven la dignidad a los humanos después de ver y sentir tantas atrocidades.

Te felicito por tu exposición, por la narración, por la magia que has creado en ella.

Un abrazo.

Averiada dijo...

Aischhh.... creería más en los milagros si un par de poetas, Ava-Eti... desempolvaran el blog con plumas cargadas de versos, con una buena mano de poesía y fis-fús de vísceras...
A onde está el milagro de vuestras palabras!!!

Besos, pocos, cuando asoméis habrá más, jajaja

Amaya dijo...

Bravo Avalon!
bravo y adelante!a la busca, a la lucha del milagro, y cuantas mas dificultades mas lucha

Gracias por este texto, bandera de solidaridad y lección de vida

Mil abrazos